El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi sobreseyó al presidente Javier Milei, a su hermana Karina y a los otros nueve investigados en el caso $LIBRA, a pedido del fiscal Eduardo Taiano, sin antes haberlos indagado ni agotado toda la pesquisa. Así, la resolución deja sin responder al menos siete preguntas relevantes (y muy incómodas) sobre documentos comerciales, comunicaciones y movimientos de fondos.
Con medidas de prueba que no pudieron completarse, sin haber llamado a indagatoria a los acusados y mientras la Cámara de Casación debe resolver si reincorpora como querellantes a los inversores afectados, el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi sobreseyó hoy al presidente Javier Milei, a su hermana Karina Milei, al estadounidense Hayden Davis, al lobista Mauricio Novelli y a todos los demás protagonistas del caso $LIBRA.
No parece tener sentido. El presidente Javier Milei expulsó de la Argentina a un periodista brasileño por sus críticas al Gobierno libertario y su simpatía declarada por Lula da Silva. Pero el “león” libertario viajó antes a Brasil y se entrometió en las elecciones de ese país. Y ahora viajó a España, en plena precampaña, se peleó con la mitad de los políticos y la otra mitad lo esquivó o lo padeció como una mancha venenosa. No parece tener lógica, no. Salvo para el propio Milei. Y la tiene: el libertario convierte los conflictos diplomáticos en una herramienta de construcción política.
La Justicia federal homologó ayer las condenas por lavado de activos e intermediación financiera no autorizada contra cuatro hombres que operaban bajo la fachada de una casa de repuestos en Resistencia, Chaco, y trasladaban millones de pesos ocultos detrás de los paneles de un Toyota Corolla. También condenó a la sociedad usada para encubrir las maniobras, un indicador relevante para el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) al evaluar la capacidad de la Argentina para perseguir el blanqueo ilegal de activos.
La Argentina suele ser paradojal. Pero pocas veces lo ha sido tanto como en los tiempos que corren. El gobierno de Javier Milei reivindica el mérito, el orden y la legalidad, pero enfrenta un conflicto social que tensiona su discurso: el financiamiento de las universidades públicas. El Congreso aprobó una ley para garantizar esos recursos y la Justicia se pronunció sobre su aplicación. Sin embargo, la Casa Rosada persiste en incumplirla. Así, el debate ya no es sólo cuánto debe gastar el Estado, sino también cuáles son los límites del Poder Ejecutivo cuando sus prioridades entran en conflicto con la ley.
Hay artistas que dibujan lo que ven y otros que necesitan dibujar para entender lo que ven. Miguel Antonio Repiso, Rep, pertenece a los segundos. Empezó a publicar a los 14 años, lleva más de cuatro décadas en el oficio, forma parte de Página/12 desde su fundación y tiene más de 40 libros publicados. Su trayectoria le valió numerosos reconocimientos, entre ellos el de Caballero de las Artes y las Letras de Francia. Pero detrás de cada proyecto conserva la misma curiosidad que lo llevó a dibujar desde chico. “Yo entiendo las cosas cuando las dibujo”, dice. Y su último trabajo, Charly absoluto, ya va por su tercera edición y es mucho más que una biografía ilustrada de Charly García.
Un día antes de que una jueza federal de Nueva York desestimara la demanda colectiva (“class action”) que impulsaron afectados por el lanzamiento y colapso de $LIBRA, el gobierno de Estados Unidos había fijado su propia posición, por escrito, que comunicó de manera formal a las autoridades argentinas. Sostuvo que los inversores en criptomonedas asumen los riesgos propios de comprar y vender activos financieros que son especulativos, nuevos y no regulados, y que la publicación viral de un político que promueve un criptoactivo no basta, por sí sola, para demostrar que fueron inducidos a una trampa.