Agradecer cada suceso de la vida es el primer paso para entender que todo, lo que llamamos bueno o malo, trae consigo una enseñanza. No se trata solo de sentir gratitud por lo agradable, sino de reconocer que hasta la dificultad nos moldea.
Esa gratitud nos lleva, entonces, a trabajar en nuestro Ser Interior. Es un llamado a la introspección, a mirar hacia adentro con honestidad. Y la herramienta para ello es la autoobservación: vernos actuar, sentir y pensar sin juzgarnos, solo comprendiéndonos.
Al final, la vida deja de ser una serie de accidentes y se convierte en un camino consciente de crecimiento
Lúi (Hombre Medicina) 🌿