🇮🇷🇺🇸🇮🇱 Irán golpea bancos de Citibank en Dubái y Manama y abre una nueva dimensión en la guerra
La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó haber atacado con drones las sucursales de Citibank en Dubái y Manama, en respuesta directa a los bombardeos estadounidenses e israelíes contra el Bank Sepah en Teherán, que dejaron empleados iraníes bajo las bombas en plena preparación del Año Nuevo persa.
El portavoz del IRGC fue tajante: "Si el enemigo repite sus ataques contra nuestros bancos, todas las sucursales de bancos estadounidenses en la región se convertirán en objetivos legítimos". Y no se quedó ahí. Las fuerzas armadas iraníes advirtieron que tienen "vía libre" para atacar centros económicos vinculados a EE.UU. e Israel, y llegaron a pedir a la población de los países del Golfo que se mantengan al menos a un kilómetro de distancia de los bancos.
Aunque las imágenes de los ataques no han sido verificadas de forma independiente —Emiratos y Baréin guardan silencio—, las consecuencias sobre el terreno son innegables. Citibank cerró preventivamente sus sucursales en Emiratos Árabes Unidos entre el 12 y el 14 de marzo, ofreció a sus empleados la opción de teletrabajar desde cualquier lugar del mundo y mantuvo solo operativa su oficina en el Mall of the Emirates. HSBC hizo lo propio en Catar. El pánico se extendió a los mercados: las acciones de Wells Fargo, JPMorgan, Bank of America y Citigroup se desplomaron en operaciones previas a la apertura.
La guerra ha entrado en una nueva fase. Los analistas la llaman "guerra de infraestructuras", y las amenazas iraníes no se limitan a la banca. El IRGC ha puesto en el punto de mira a gigantes tecnológicos como Google, Microsoft, Amazon, IBM, Nvidia y Oracle por su presunta colaboración con Israel y el uso militar de su tecnología. Hace apenas nueve días, dos centros de datos de Amazon en Emiratos fueron alcanzados por drones, interrumpiendo servicios cloud en toda la región.
El mensaje de Teherán es claro: cada bombardeo contra su infraestructura civil tendrá una respuesta simétrica contra intereses estadounidenses en el Golfo. Y con el petróleo coqueteando con los 200 dólares por barril si la escalada continúa, la comunidad financiera contiene el aliento mientras los bancos blindan sus puertas y los empleados huyen de las sedes. La guerra ya no se libra solo con misiles: se libra en las pantallas de las acciones, en las filas de los centros de datos y en el miedo de quienes trabajan en una sucursal bancada en Dubái.
Roma
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